PUBLICADO EL 09/02/2021
La demencia dificulta la comunicación durante gran parte del proceso de la patología. Por eso, saber cómo tratar y hablar con una persona con demencia puede facilitar un poco esta situación.

Cada vez hay más casos de enfermedades relacionadas con la memoria en personas mayores, como la demencia y el Alzheimer. Toda enfermedad es dura tanto para la familia como para la persona que la sufre. Estas en concreto dificultan la comunicación durante gran parte del proceso de la patología. Por eso, saber cómo tratar y hablar con una persona con demencia puede ayudar a hacer un poco más fácil esta situación tan complicada.

Qué es la demencia senil

La demencia es una patología que se caracteriza por el deterioro de las neuronas, causando así problemas en las capacidades cognitivas. Cuando la persona que la sufre es mayor se suele decir demencia senil. Cabe destacar que el término ‘demencia senil’ es de uso popular para hacer referencia a esta enfermedad en personas mayores, pero la demencia puede presentarse en cualquier edad. El nombre médico es trastorno neurocognitivo mayor.

Síntomas de demencia

Este deterioro es irreversible y la persona va perdiendo facultades lentamente. En las personas mayores es normal sufrir pequeños despistes, por lo que no se deben confundir estos hechos con la demencia.

Centrándonos en la patología, algunos de los síntomas son:

  • Memoria: la persona tiene problemas para recordar los hechos más recientes. Poco a poco, va perdiendo también la memoria a largo plazo.
  • Habla: la persona presenta dificultades para expresarse y encontrar las palabras adecuadas.
  • Razonamiento: se va perdiendo la capacidad de tener pensamientos complejos.
  • Desorientación: es muy frecuente perder la orientación y no saber dónde se está ni volver a casa.
  • Cambios de personalidad y de humor: a medida que la enfermedad avanza, la persona con demencia empieza a cambiar de estado anímico frecuentemente e incluso a vivir situaciones en su mente que no son reales, las cuales pueden angustiarla.
Pautas para comunicarse con personas con demencia

9 pautas para comunicarte con una persona con demencia

A medida que la enfermedad avanza, calmar a una persona con demencia o Alzheimer y poder comunicarte con ella se va complicando. Aun así, existen pequeños detalles que si ponemos en práctica harán que estos momentos sean más fáciles e incluso tranquilos y agradables. Estas 9 pautas os serán de gran ayuda para comunicaros con personas que tengan una demencia no severa.

  • Habla claro, despacio y vocalizando. Evita gritar. El hecho de hablar más fuerte no implica que el mensaje llegue mejor.
  • Usa lenguaje y frases sencillas para que le sea más fácil de procesar y encontrar una respuesta.
  • Capta su atención, ya que tienden a distraerse con facilidad. Si consigues que se centre en ti, será más fácil poder comunicaros. Una manera de hacerlo es reduciendo las distracciones de vuestro alrededor y mirando a los ojos a la persona con demencia.
  • Repite las cosas si ves que no te entiende. No pasa nada si tienes que decirlo tres o cuatro veces. Pero si ves que no consigues que te entienda, cambia de tema, ya que la persona con demencia se da cuenta de que no te entiende y puede frustrarse. Ten paciencia y piensa en sus sentimientos siempre.
  • Hazle preguntas con respuestas cortas y concretas para que le sea más fácil encontrar la respuesta y expresarse.
  • Evita hablar sobre hechos relativamente recientes, ya que la memoria reciente es una de las más afectadas en estas enfermedades. Los hechos de su infancia, adolescencia y juventud son los que más recuerdan y con los que más cómodos/as se encuentran.
  • Dale tiempo para expresarse y encontrar sus palabras. Su mente no funciona a la misma velocidad que la nuestra. Hay que tener paciencia y darles el tiempo que necesite para pensar. No debes temer esos segundos de silencio.
  • Háblale en positivo, ya que es más fácil de entender una frase en positivo que en negativo y, además, tiene un impacto beneficioso en el estado de ánimo.
  • No lo trates como a un niño o niña. Es muy común infantilizar a las personas con demencia, pero no debemos olvidar que siguen siendo adultas. Tener un problema cognitivo no implica no ser adulto.

La demencia no es una enfermedad fácil, por eso toda ayuda es positiva para mejorar la calidad de vida de la persona que la sufre y facilitar a la familia el proceso. Con estas pautas, no solo se facilita la comunicación, sino que también hace que la persona mayor se sienta bien, comprendida, acompañada y que forme parte de un círculo social con la persona con quien habla. En definitiva, hace que se sienta a gusto.

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