Mente sana, pensamiento positivo

Pensamiento positivo: factor clave para una vejez tranquila

Pensamiento positivo: factor clave para una vejez tranquila
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El pensamiento positivo es clave para vivir una vida feliz y tranquila. Esta vida está llena de distracciones, personas con las que charlar o salir a tomar un poco de aire fresco de vez en cuando, meditaciones diarias agradeciendo por lo que se tiene y llevar las cosas con un enfoque más asertivo son las recomendaciones básicas de cualquier médico o psicólogo que quiera que las personas mayores, o de cualquier edad, lleven una mejor vida.

Cuando se ha alcanzado cierta edad, lo más aconsejable es tratar, en la medida de lo posible, de relajarse y de mantener un pensamiento positivo. Y aunque es cierto que con la edad pueden llegar ciertas dificultades de salud, y lo que antes era habitual ahora es difícil de hacer, conservar una actitud positiva es clave para la calidad de vida.

Todo el mundo sabe que para evitar las preocupaciones, hay que conservar siempre pensamientos positivos, porque no sirve de nada enfocarse en lo negativo de las situaciones. Hay factores clave para una vejez tranquila y sana.  Nuestros cuidadores a domicilio lo saben, por eso ofrecen además de cuidados necesarios, la compañía y amistad que muchas personas de tercera edad necesitan para sentirse mejor anímicamente.

Una mente más sana: Pensamiento positivo

La clave para una vejez tranquila es contar con el apoyo suficiente y la motivación para desarrollar el hábito de no pensar negativamente. Por eso, los cuidados a domicilio de ancianos se presentan como una de las mejores opciones para personas mayores, ya que se necesita una vida activa llena de refuerzos positivos constantes si no se quiere decaer en la tristeza y la depresión. Por regla general, los ancianos se sienten muy mal después de perder un ser querido, alguna extremidad, dejar el trabajo o pasatiempo que solían hacer, entre un sinfín de motivos más.

La mente tiene un efecto mucho mayor sobre nuestro cuerpo del que creemos. Si se piensa que algo va a salir mal, en cambio de mantener un pensamiento positivo, probablemente todo salga mal. No por las circunstancias ajenas a nosotros, sino porque estamos predispuestos a que esas cosas nos afecten. El cuidado de personas mayores pretende disociar esa idea de “ya estoy mayor, nada vale la pena” o “a mí edad no puedo hacer tal o cual cosa” ya que ese es el primero de una serie de pasos que conllevarán a una vejez enferma y poco tranquila.

Una desintoxicación anímica

Las soluciones para fomentar el pensamiento positivo saltan a la vista, pero se necesita el asesoramiento de un grupo de expertos en caso de que la persona a tratar sea alguien difícil. No todo el mundo está capacitado para atender estas emergencias. Los cuidados a domicilio de ancianos requieren de un buen número de sesiones para alcanzar un cambio de mentalidad del pesimista al optimista. Sobre todo si la persona adulta llega a la vejez con una mala actitud ante la vida.

El secreto para evitar tener pensamientos negativos es, en primer lugar, la autovaloración y la autoestima. Si hay dudas en las capacidades propias se corre el riesgo de vivir auto saboteándose constantemente y llegar a ser muy exigentes consigo mismo. Creer en que sí se pueden lograr metas insólitas todavía, pese a la edad, es la mejor manera para comenzar el cambio que llevará a una vida más sana y una vejez mucho más prolongada.

Un cambio en la forma de ver las cosas

Participar en actividades donde se necesite relacionarse con otras personas en un ambiente de solidaridad, libre de malas emociones como la envidia, la hipocresía o el egoísmo. Escuchar testimonios de personas que lo han logrado con paciencia y dedicación para animarse e intentarlo. Estar dispuesto a dejarse ayudar y entender que de nada sirve seguir viendo el vaso medio vacío.

Para nosotros en Cuideo, la salud mental es tan importante como la física, por eso exhortamos a nuestros cuidadores a domicilio a ser mejores profesionales, a dar lo mejor de sí y reflejar el lado positivo de las cosas, para que a su vez lo refuercen en las personas mayores a las que atienden. Sabemos que solamente en compañía de una persona optimista es posible desarrollar el hábito de pensar positivamente, es decir, de ver el vaso de una vez por todas medio lleno.

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