PUBLICADO EL 04/07/2018
POR Cuideo
La distimia es una gran carga para quien la padece, se trata del peso constante de la tristeza. Una depresión crónica leve.

La distimia es un trastorno depresivo que no encaja en el diagnóstico de una depresión severa, aunque comparten síntomas y tratamientos. La distimia se caracteriza por largos períodos de gran tristeza.

¿Qué es la depresión?

Como muy bien sabemos, la depresión conlleva baja autoestima, tristeza, insomnio, melancolía, entre otros síntomas. Todos nos hemos sentido así alguna vez en nuestra vida, pero lo que sucede con algunas persona es que no son capaces de “salir del hoyo”.

Cuando la depresión pasa a ser severa el paciente puede llegar a experimentar pensamientos suicidas o, incluso, a autolesionarse.

Cuando una depresión no llega a ser severa, pero sí crónica, aparece la distimia.

Principales diferencias entre distimia y depresión

  • La distimia no implica falta de interés en experimentar placer ni pensamientos suicidas

  • La distimia no presenta agitación ni lentitud motora

¿Qué es la Distimia?

La distimia es un tipo de depresión leve, crónica y persistente. Este tipo de trastorno tiene unos síntomas menos severos que la depresión, pero suelen ser mucho más persistentes y prolongarse en el tiempo hasta volverse crónicos. Tiene una duración superior a dos años en adultos y un año en menores.

La distimia se caracteriza por una serie de síntomas vegetativos o somáticos como despertar horas antes de lo habitual, importante pérdida de peso, perder el interés en las actividades diarias, alteraciones en las funciones sociales… Los pacientes con distimia padecen como una doble depresión, es decir, suelen experimentar altos y bajos dentro de un estado melancólico y apático generalizado. También pueden experimentar otros problemas mentales como el trastorno de ansiedad o de personalidad.

Debido a lo discretos que son los síntomas, las personas con distimia suelen tener más problemas que aquellas con depresión para que su entorno los entienda y ayude.

Principales síntomas

  • Melancolía y tristeza constante

  • Cansancio y baja actividad; alimentación y sueño alterados

  • La concentración y la memoria se ven afectados

  • Baja autoestima y poca interacción social

  • Más del 75% de los pacientes con distimia padecen algún otro trastorno o enfermedad crónica (dolencia física, drogadicción u otros desórdenes)

Causas y factores riesgos

No existe una sola causa que explique la aparición de la distimia. Existen varios riesgos bioquímicos, genéticos, psicológicos y ambientales que pueden contribuir a la aparición de la distimia, pero a día de hoy, aún no se ha podido determinar una causa en concreto.

En términos genéricos, la distimia afecta personas que ya tienen antecedentes familiares y que están o han estado sometidas a situaciones de gran estrés y ansiedad emocional.

Actualmente, afecta a un 2% de la población y las estadísticas dicen que la distimia afecta 5 veces más a las mujeres que a los hombres.

Cómo lo tratamos: Aceptación y lucha

El primer paso para luchar contra la distimia es empezar a cuidarse, a preocuparse por uno mismo y ver que hay más camino en la vida del que creemos. El paciente debe aceptar que padece este problema y debe empezar a buscar su chispa optimista.

El yoga y la meditación son una herramienta muy buena para sacarnos el estrés y empezar a cuidarnos.

Los fármacos, la psicoterapia y una actitud realista y valiente consiguen que los síntomas mejoren. Muchas personas que conviven con la distimia consiguen llevar una vida plena y normalizada.

Si crees que tu o uno de tus seres queridos padecéis distimia es muy importante acudir al médico para empezar a trabajar en la mejora del paciente.

 

"No existen atajos para llegar a la felicidad y tener una vida llena de sentido, pero tampoco llegarás a ella si no te mueves para alcanzarla"

 

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