PUBLICADO EL 28/10/2017
POR Cuideo
Categorías:

El síndrome del cuidador es algo que pueden sufrir todas las personas que cuidan de alguien dependiente. Cuidar de personas, mayores o pequeñas, es una experiencia positiva, cariñosa, emotiva y gratificante. Aún así, también puede provocar estrés, frustración, ansiedad y depresión. Cuando esto ocurre debemos tener cuidado porque estamos empezando a experimentar el síndrome del cuidador.

Cómo evoluciona el cuidador de personas mayores

Conforme va pasando el tiempo, el cuidador va asumiendo poco a poco una gran carga física y psíquica, ya que se responsabiliza por completo de la vida del afectado (darle la medicación, prepararle la comida, cuidados, visitas al médico, higiene…).

Poco a poco el cuidador se va sintiendo absorbido por el enfermo, perdiendo sin darse cuenta su propia independencia. Esto provoca que se desatienda a él mismo, pero para cuidar bien de alguien primero debemos cuidarnos a nosotros mismos.

¿Qué es el síndrome del cuidador?

La persona que sufre este trastorno se suele llamar “el cuidador quemado”. Se trata de un profundo desgaste emocional y físico que experimenta una persona que convive y cuida de alguien dependiente, debido a exponerse a una serie de factores que acaban absorbiendo su vida personal.

Causas del síndrome del cuidador

Después de un año de actividad en el sector de los cuidados, muchos cuidadores acaban agotados y se irritan con facilidad. Empiezan a sufrir alteraciones físicas, emocionales y sociales que pueden desequilibrar muchos aspectos de su vida laboral y personal, a parte de su estado de salud .

Se dice que la primera causa de este síndrome es el estrés continuado al que se encuentra expuesto el cuidador debido a las constantes batallas con el paciente para ejercer los cuidados que este requiere.

La confusión de roles y las expectativas poco realistas son unos factores que provocan más estrés al cuidador. A veces, es difícil saber en qué momento debes tratar al paciente como amigo con papel de cuidador. A demás, muchos cuidadores tienden a esperar que su contribución en los cuidados del paciente ayuden a mejorarle la calidad de vida excesivamente, por encima de las posibilidades reales. Debemos ser realistas, y más si el paciente sufre algún tipo de enfermedad mental.

En otros casos la falta de control sobre la situación crea una fuerte frustración por la falta de dinero, recursos y habilidades para gestionar, planificar y organizar el cuidado de la persona. Además, a veces nos exigimos a nosotros mismos más de lo que podemos asumir, sobre todo si creemos que somos los únicos responsables de la persona dependiente.

Los síntomas del síndrome del cuidador

Síntomas físicos

  • Agotamiento y fatiga continua
  • Aumento o disminución del apetito y del peso.
  • Insomnio y somnolencia durante el día.
  • Dolores musculares, palpitaciones y molestias digestivas.
  • Consumo abusivo de bebidas con cafeína, alcohol o tabaco.
  • Abuso de pastillas o medicamentos para dormir.
  • Abandono de ti mismo (aspecto, higiene, moda, hobbies…)

Síntomas emocionales

  • Tristeza e irritabilidad.
  • Cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo.
  • Pérdida de memoria, de atención y de concentración.
  • Depresión y ansiedad
  • Aislamiento social

Síntomas sociales

  • Pérdida de interés en los hobbies y en los momentos de ocio.
  • Aislamiento familiar y social.
  • Desaparece la consideración hacia las personas de nuestro alrededor
  • Perder la relación con amistades, familiares y compañeros.
  • Problemas laborales

 

¿Qué hacer si experimentas este síndrome? 

¿Estás cuidando de alguna persona dependiente? ¿Crees que puedes estar sufriendo el síndrome del cuidador quemado? Te damos algunos consejos para poder solucionar este trastorno.

El primer paso es recuperar el control. Para eso, debemos solicitar información sobre aspectos médicos del paciente y recibir la formación adecuada para poder cuidarlo. Investiga sobre los aspectos que pueden servirte de ayuda: la medicación, la evolución de la enfermedad, la adaptación del hogar... Debemos aceptar que cuidar de alguien con dependencia es una tarea complicada que trae mucho agotamiento.

El segundo paso es no olvidarte nunca de ti mismo y mantente auto-motivado. Para cuidar bien de alguien, primero debemos cuidar de nosotros mismos. Tomate una hora cada día para realizar asuntos propios. Haz ejercicio todos los días para eliminar toxinas corporales y despejar la mente. Mantén tus hobbies, tus relaciones sociales, tu higiene, una dieta equilibrada y las horas de sueño que necesitas. Pon límites a las demandas del enfermo, no hagas lo que él puede hacer por sí solo, aunque lo haga más lento o mal. Además, no te sientas imprescindible, hay más personas que pueden relevarte y cuidar del paciente. El sacrificio total no es necesario.

El tercer paso es no tener miedo de acudir a profesionales, psicólogo o psiquiatra, ni de expresar abiertamente tus frustraciones, temores o resentimientos. Además, es muy aconsejable practicar técnicas de relajación psicofísica como el yoga.

Por último, no olvides planificar las actividades de la semana y del día. Establece prioridades en tu rutina, no quieras hacerlo todo, escoge desde lo más urgente a lo importante. Si notas falta de tiempo cuando realizas las tareas es normal que te agobies y sientas estrés.

¿Qué diferencia los cuidadores Cuideo?

En Cuideo sabemos la importancia del rol de los cuidadores y lo costoso que puede llegar a ser. Por esto, te queremos ayudar a encontrar tu cuidadora ideal. Nos aseguramos de que tenga la experiencia requerida y recomendaciones válidas. Queremos garantizar el buen cuidado de tus mayores y, también, tu propia salud. ¿Cómo encontramos el mejor cuidador para ti? Nuestra coordinadora social hará una valoración gratuita de las necesidades del paciente y de lo que ofrece cada cuidadora. ¿Te preocupa la contratación? ¡Nosotros nos ocupamos de todo!