PUBLICADO EL 28/07/2018
POR Cuideo
La Neumonía en ancianos puede ser complicada. Te contamos todo lo que debes saber para poder cuidar de tu mayor sin ninguna complicación.

La gripe, una enfermedad muy común en todas las edades, puede conllevar complicaciones graves para las personas de la tercera edad. Una de las complicaciones más habituales es la neumonía.

El grupo de riesgo de la neumonía en países desarrollados son las personas mayores de 65 años. Esta patología afecta cada año a más de 100.000 adultos en España. Más del 40% requieren de hospitalización. La neumonía ocupa el tercer puesto en el ránking de causas de mortalidad en adultos.

¿Qué es la Neumonía?

La neumonía es una patología respiratoria que afecta al pulmón. Se trata de una inflamación respiratoria aguda.

Se caracteriza por la multiplicación de los microorganismos en el interior de los alvéolos, esto provoca una infección en los pulmones e, incluso, afecciones respiratorias. Cuando el cuerpo lucha por combatir la infección, los alvéolos pulmonares se inflaman y se llenan de fluidos. La respiración se vuelve difícil y dolorosa.

Es la infección que provoca más ingresos hospitalarios, sobretodo en el caso de los ancianos, ya que son extremadamente vulnerables a ésta enfermedad. La incidencia es más alta durante el invierno. 

¿La neumonía en ancianos es contagiosa?

Es importante remarcar que la neumonía no es contagiosa, pero los virus y las bacterias que la provocan si. Esto significa que por estar en contacto con enfermos de neumonía no necesariamente tendremos ésta enfermedad, sino que podemos desarrollar otros síntomas relacionados con afecciones respiratorias como congestión, dolores de garganta, tos...

Causas principales neumonía en ancianos

La neumonía se produce cuando un germen infeccioso invade el tejido pulmonar. Estos gérmenes pueden ser bacterias, virus o hongos y llegan por las vías respiratorias, por la faringe o por vía sanguínea.

La tos y algunas células de nuestras vías respiratorias son el mecanismo de defensa para evitar que lleguen las bacterias y los virus a nuestros pulmones. Si estas defensas se debilitan, facilitan la entrada de gérmenes al pulmón y la producción de infecciones. Algunos de los factores riesgos que influyen a la alteración de los mecanismos de defensa son:

  • Enfermedades crónicas: diabetes, cardiopatías, hepatopatías, cáncer, virus VIH, enfermedad renal o enfermedad pulmonar crónica (asma, bronquitis…) 
  • Consumo de tabaco, alcohol y otras drogas
  • Exposición a drogas por vía paternal
  • Desnutrición o obesidad
  • Falta de higiene oral y dental
  • Demencia
  • Gripe
  • Varicela
  • Bajo nivel de inmunidad
  • Tratamientos inmunosupresores o con corticoides crónicos (quimioterapia, diálisis…)
  • Residentes en centros de enfermos crónicos, de larga estancia o de tercera edad

 

Sin embargo, en el 50% de los casos, no se determina el agente responsable de la neumonía.

Cuando hablamos de personas mayores de 65 años, a parte de estos factores riesgo, también debemos tener en cuenta que la edad avanzada favorece la entrada de infecciones, debido a la disminución de las defensas y la presencia de otras enfermedades.

Demenecia: Señal Neumonía en ancianos

Cuando una persona de edad avanzada sufre algún tipo de neumonía, puede no notar ningún tipo de síntoma ni malestar. En estos casos, ciertas infecciones como la neumonía, se han asociado con el aumento de riesgo de la aparición de demencia o de la enfermedad de Alzheimer en personas mayores de 65 años.

La demencia suele ser un deterioro cognitivo suficiente para interferir en el día a día del paciente. Los síntomas más comunes cuando la demencia es el resultado de una lesión o infección como la neumonía son:

  • Pérdidas de memoria a corto plazo
  • Delirios. Problemas de comunicación y lenguaje 
  • Problemas de concentración y atención 
  • Confusión 
  • El razonamiento y el juicio pueden verse afectados
  • Desorientación
  • La percepción visual puede alterarse.

 

*Para poder considerarse demencia, deben aparecer por lo mínimo 2 de estos síntomas. Un cambio importante y repentino de conducta en el paciente es lo que debe llamar la atención de la familia y de los cuidadores para acudir al médico.

Cómo evoluciona una neumonía en ancianos

La neumonía se caracteriza por unos síntomas concretos, pero no todos los pacientes experimentan los mismos. Los síntomas más típicos de la neumonía son:

  • Tos extrema, seca o con mocos, incluso, con sangre y pus
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Sonidos de afección respiratoria

 

Cuando la neumonía evoluciona, se pueden experimentar algunos síntomas más graves, a parte de los anteriores, como:

  • Acumulación de pus y líquidos en el pulmón
  • Destrucción del tejido pulmonar Insuficiencia respiratoria
  • Dolores de cabeza
  • Dolores musculares y articulares
  • Alteraciones gastrointestinales
  • Taquicardia Malestar general
  • Cansancio
  • Desorientación y alteraciones del estado de consciencia

 

En el caso de neumonía en ancianos suele acabar en larga hospitalización, debido a las complicaciones potenciales. Además, en el caso de las personas mayores de 65 años, los síntomas pueden ser más inespecíficos y aparecer con menos manifestaciones.

Tener neumonía puede conllevar graves consecuencias para una persona anciana. El riesgo de sufrir enfermedades cardiovasulares aumenta diez veces después de los 30 días de hospitalización.

Neumonía: Complicaciones potenciales

Los ancianos son muy vulnerables a ciertas enfermedades. La edad avanzada favorece la entrada de infecciones, debido a que sus defensas son más bajas y suele existir la presencia de otras patologías o enfermedades crónicas.

Existen una serie de factores riesgos a tener en cuenta en la aparición y complicación de la neumonía en ancianos:

  • Demencia
  • Disminución de las defensas y bajo nivel de inmunidad
  • Desnutrición o obesidad
  • Enfermedades crónicas
  • Gripe
  • Estada en residencia de larga estancia, de tercera edad o centros de día

 

Posibilidades de sobrevivir a una neumonía

Existen ciertos tratamientos que ayudan a la mejora del estado de salud del paciente. Normalmente, cuando la neumonía está presente en personas mayores de 65 años, habrá un ingreso hospitalario.

La neumonía en ancianos hospitalizados suele mejorar rápidamente, ya que los profesionales sanitarios se ocupan de ayudarles a mejorar la respiración, a obtener los nutrientes necesarios y a ingerir los antibióticos correspondientes.

El problema empieza cuando el anciano hospitalizado recibe el alta, ya que aún seguirá experimentando algunos síntomas cuando llegue a su hogar. Aquí es donde existe más riesgo de recaída y con más complicaciones.

Las recaídas de neumonía en ancianos pueden ser muy preocupantes para su salud. Aquí es cuando requieren de excesivos cuidados y del apoyo de cuidadores especializados en neumonía. Cuando una persona mayor sufre una recaída de neumonía pueden llegar a padecer alguna enfermedad cardiovascular.

Prevención neumonía en ancianos

La neumonía es una de las enfermedades con más mortalidad en el mundo, por ello, es de vital importancia evitar esta infección en cualquier tipo de paciente, ya sea anciano, adulto, joven o niño.

Es muy importante tener presentes las causas de la neumonía para poder cuidar nuestra salud y evitar los factores riesgo. Una vez alguien de nuestro entorno ha contraído la enfermedad, existen ciertas medidas para prevenir el contagio de la neumonía:

  • Es esencial tomar medidas de higiene como lavarnos las manos con frecuencia y utilizar mascarillas.
  • Debemos controlar los factores ambientales. Debemos mantener el hogar limpio y libre de toxinas.
  • Mantener una dieta saludable
  • Hacer ejercicio físico de manera habitual
  • No fumar y no consumir alcohol
  • Vacunación contra la gripe
  • Vacunación contra el neumococo

 

Estas medidas son de especial importancia en personas que mantienen contacto con pacientes que padecen alguna enfermedad contagiosa y en todos los profesionales sanitarios; médicos, cuidadores, auxiliares...

Prevenir la gripe en ancianos

Una forma de prevenir la neumonía en ancianos es controlar sus causas, principalmente la aparición de la gripe. Existen ciertos pasos que pueden ayudar a nuestros mayores a evitar el virus de la gripe:

  • Mantén una dieta equilibrada
  • Vacúnate una vez al año
  • Haz ejercicio físico como salir a caminar
  • Lávate las manos con frecuencia 
  • Evita compartir vasos, cubiertos, toallas y otros utensilios que puedan estar en contacto directo con la saliva
  • Mantente hidratado
  • Tápate la boca y la nariz al estornudar o toser; con el brazo o un pañuelo
  • Utiliza pañuelos desechables y evita repartirlos por la casa
  • Evita entornos cerrados, sin ventilación y con mucha gente

Recuperación neumonía ancianos

El tratamiento más básico y fundamental de la neumonía es el uso de antibióticos. Cuando se origina por una gripe grave se usan antivirales. Para ayudar a los antibióticos a cumplir su función debemos mantener al paciente hidratado y en reposo. Los analgésicos y los antitérmicos también son eficaces.

En los casos de neumonías más graves podría ser necesario el tratamiento de oxigenoterapia, según el oxígeno arterial del paciente. Si siguen las complicaciones, éste necesitará medicación broncodilatadora.

Para escoger el tratamiento más adecuado para cada paciente, deberemos tener en cuenta el riesgo y los síntomas que presenta cada uno.

Cuidados de enfermería para neumonía en ancianos

Cuando el paciente con neumonía regresa a casa, aún experimenta ciertos síntomas de la enfermedad que irán mejorando poco a poco:

  • La tos se irá reduciendo lentamente, en un período de 7 a 14 días
  • El paciente experimentará insomnio y falta de apetito durante una semana
  • El nivel de energía se recuperará lentamente en dos o más semanas

 

Una vez en casa, deberemos ejecutar algunos cuidados de enfermería y algunas precauciones para asegurar la disminución de los síntomas y la buena recuperación de la neumonía del anciano. Para seguir mejorando sin complicaciones podemos aplicar al paciente algunos cuidados extras:

  • Colocar un trozo de tela húmeda y caliente sin apretar sobre la nariz y la boca
  • Respirar aire húmedo y caliente ayuda a aflojar la mucosidad pegajosa
  • Respira hondo 2 o 3 veces cada hora. Esto le ayudará a abrir las vías respiratorias del pulmón Intenta que el paciente esté en reposo y descanse lo máximo posible
  • Mientras el paciente está acostado, dale palmaditas en el pecho suavemente unas cuantas veces, así le ayudarás a sacar los mocos acumulados
  • Haz que el paciente tome agua, jugo o té suave. Al menos de 1,5 a 2,5 litros diarios
  • No consuma tabaco, alcohol u otras drogas
  • Siga en todo momento las pautas del médico

 

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